¿SABÍAS QUÉ…?

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¿SABÍAS QUÉ…?

Si logras sentirte feliz incluso por solo un minuto, y esa sensación te agrada, corres el riesgo de querer prolongarla y experimentar esa felicidad durante un minuto más.

¿Y sabías qué…? Si esa sensación te resulta placentera, tu cerebro hará todo lo posible para que vuelvas a sentir esa felicidad, extendiendo esa experiencia un minuto más.

Y, si tomas esta práctica como un hábito, con el tiempo, puede que llegues a juzgar tu vida como una gran suerte, valorando toda la felicidad que has experimentado, pase lo que pase.

Ahora bien, esta reflexión nos plantea un importante problema: ¿realmente podemos ser felices todo el tiempo? Probablemente no. Es posible que esa idea sea tan ilusoria como las promesas de un vendedor de crecepelos. Sin embargo, hay algo que, aunque no sea un secreto, poca gente considera o reflexiona profundamente:

La falta de felicidad, en términos generales, puede atribuirse a una gran cantidad de problemas que la vida nos presenta día a día. Esta situación nos distrae de la búsqueda de la armonía y la satisfacción personal, convirtiéndose en una especie de noria loca que nos lleva al agotamiento psicológico y mental. Este desgaste, a su vez, puede manifestarse en enfermedades psicosomáticas y problemas de salud física.

Pero, detengámonos a pensar un momento:

La mayoría de los problemas a los que nos enfrentamos en la vida no los abordamos directamente, sino que nos centramos en visualizar las posibles consecuencias negativas que esos problemas podrían acarrear. En este sentido, conviene aplicar la máxima: “El problema del que no te ocupas, mañana te preocupas”.

La realidad nos demuestra que, en muchas ocasiones, los problemas no terminan siendo tan catastróficos como los imaginamos. La evidencia indica que, en la mayoría de los casos, las dificultades se resuelven de una u otra manera. A veces, incluso del modo más inesperado.

Aquí es donde comienza lo que podríamos llamar “la magia”. Nuestro cerebro está fundamentalmente programado para mantenernos con vida. Ante un problema o una situación difícil, sin que apenas nos demos cuenta, nuestro cerebro empieza a luchar con lo que podemos llamar “ingenio”. De ahí, esa frase tan citada que dice: “Fulanito, de la necesidad hizo virtud”.

Pero esto no es todo. Los trucos de “magia” van más allá. El subconsciente no entiende de bromas; toma muy en serio todo lo que sucede, percibe, y siente. Por ello, si alguien afirma:

- “No soy capaz de hacer esto o aquello”, probablemente tenga razón.

Pero si esa misma persona dice:

- “Soy capaz de hacer esto o aquello”, la respuesta también sería:

- “Probablemente tienes razón”.

Por eso, y si me permite un consejo humilde, sería el siguiente:

Cuida mucho tus emociones y pensamientos, porque primero se generan los pensamientos, luego las emociones y, finalmente, las acciones”.

Este orden es fundamental para comprender cómo influye nuestro estado interno en nuestra realidad y en nuestra capacidad para afrontar los desafíos de manera positiva.



Fdo:

Rafael Sabater Boix , En San Vicente del Raspeig a 6 de junio de 2025.

 

 

 REFLEXIÓN Y SÍNTESIS DEL AUTOR:  

El texto nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la felicidad, la percepción de los problemas y el poder que tienen nuestros pensamientos y emociones en nuestra vida cotidiana. Nos recuerda que la felicidad, aunque no puede ser permanente, puede ser experimentada en pequeños momentos, y que al valorar esas breves sensaciones, podemos entrenar nuestra mente para apreciar más la vida, incluso en medio de las dificultades.

Una idea central es que, si aprendemos a enfocarnos en los aspectos positivos y a cultivar pensamientos y emociones constructivas, podemos reducir el impacto de los problemas y el desgaste psicológico. La clave está en reconocer que muchas de nuestras dificultades no son tan insuperables como parecen, y que la forma en que enfrentamos los obstáculos puede determinar en gran medida nuestro bienestar.

El autor también destaca que nuestro cerebro está diseñado para buscar soluciones y mantenernos vivos, lo que puede ser un recurso poderoso si lo aprovechamos correctamente. La frase “el problema del que no te ocupas, mañana te preocupas” nos recuerda que muchas veces, preocuparnos excesivamente por lo que no podemos controlar solo alimenta nuestro estrés y ansiedad, en lugar de ayudarnos a resolver.

Finalmente, la reflexión sobre la importancia de cuidar nuestros pensamientos y emociones, pues estos preceden a nuestras acciones, nos invita a ser conscientes de nuestro diálogo interno. La mentalidad que adoptamos puede ser la diferencia entre sentirnos victimas de la vida o protagonistas de nuestra propia historia.

En resumen, este escrito nos anima a valorar los momentos de felicidad, a confiar en la capacidad de nuestro cerebro para encontrar soluciones, y a cultivar pensamientos positivos como un método para vivir una vida más plena y equilibrada. Nos recuerda que, aunque no podemos controlar todo, sí podemos gestionar nuestra actitud y perspectiva ante la vida.

 

 

Rafael Sabater. 


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