BREVE DISCURSO SOBRE EL GUÍA, LA MESNADA Y LA LEALTAD PROBADA.
BREVE DISCURSO SOBRE EL GUÍA, LA MESNADA Y LA LEALTAD PROBADA. © 2025 by RAFAEL SABATER BOIX is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
BREVE DISCURSO SOBRE EL GUÍA, LA MESNADA Y LA LEALTAD PROBADA.
Traigo a vuestras mercedes en este día una reflexión que en mi magín ha largo tiempo madurado, un pensamiento nacido del mucho esfuerzo y la observación atenta de los asuntos que nos congregan. Hoy, que el destino ha querido que nuestro ilustre presidente y guía, Don Vicente, se halle en tierras toledanas —allá donde fueran forjadas las más nobles y míticas espadas que la Cristiandad haya visto—, se nos presenta ocasión propicia para meditar.
¿Qué acaece, pregunto yo, cuando el faro que guía la nave, por azares determinados, un solo instante su luz ausenta del grupo? ¿Qué sucede cuando aquel que acostumbra a ser sostén y amparo de la empresa común, no se encuentra presente?
Permitidme, para ilustrar mi cuita, que os narre una antigua conseja.
Cuentan que un buen padre de familia, viendo que las lluvias habían derruido parte de la tapia de su morada, llamó a su primogénito y le dijo: «Sal, hijo mío, y pide ayuda a nuestros vecinos para reconstruir el muro. Diles que las últimas tormentas han causado gran destrozo». El hijo, aun sabiendo que la necesidad no era tan perentoria como su padre la pintaba, obedeció sin chistar.
Acto seguido, el padre llamó a su segundo hijo y le ordenó: «Prepara los dos mejores corderos del
rebaño, pues hoy vendrán muchos a ayudarnos. A gran parte de ellos yo he socorrido en el pasado, y si sus conciencias rectas actúan, acudirán a mi llamada. Sin embargo, habréis de decir a todo el que viniere que yo me hallo ausente».
La noticia corrió, y con ella se sembró la duda en el corazón de los convocados. ¿Quién pagaría el banquete? Muchos no acudieron, por temor a tener que satisfacer la cuenta al posadero que cocinaría aquellos corderos. Otros se decían: «Acudiré, pues las carnes que hemos de comer son del señor de la casa y no podrá el posadero cobrarlas». Mas la duda los asaltaba, pues, ¿quién pagaría la arroba de vino que habrían de beber?
Ahora, señores míos, yo he de decir y manifestar que, estando Don Vicente en esas tierras de hidalgos, mi alma se regocija al hallaros ante esta mesa. Quizá no sea el azar. Mirad que hay muchos días para ver Toledo, pero es hoy, precisamente hoy, cuando vuestra presencia representa la más noble y alta lealtad a estos "Almorçarets Sanvicenteros".
Final Primero: A la Lealtad Demostrada
(Para el caso en que la asistencia sea la acostumbrada o notable)
Y es por ello que mi corazón se ensancha de gozo y gratitud. ¡Gracias, nobles amigos, por vuestra presencia! Vuestro acto de hoy es la más fidedigna prueba de que esta hermandad no se sustenta en las viandas, por excelentes que sean, sino en el sólido cimiento del arte, la literatura y, sobre todo, la sincera amistad que nos une.
Demostráis que el espíritu de esta cofradía es más fuerte que cualquier ausencia, y que el lazo que nos congrega cada sábado desde hace más de dos décadas no depende de quién sufraga el festín, sino del anhelo compartido de disfrutar juntos de la cultura y la buena conversación.
¡Brindo, pues, por vuestra lealtad, que es el verdadero tesoro de nuestra asociación!
Final Segundo: A la Lealtad Puesta en Duda
(Para el caso en que la asistencia sea escasa)
Y es por ello que mi gratitud es aún mayor, si cabe, para con las pocas pero selectas mercedes que hoy honran esta mesa con su presencia. Vuestra compañía es hoy más valiosa que nunca, pues sois el vivo retrato de la lealtad que no se amilana ante la incertidumbre.
Mas no puede mi alma, al ver tantos asientos vacíos, dejar de sentir un frío temor, una sombra de duda sobre el porvenir de nuestra cofradía. Me pregunto, con el corazón en un puño, si el destino de esta noble empresa, dedicada a las artes y las letras, está tan ligado a la generosidad de su guía.
Pues si la sola ausencia de quien con largueza sufraga el convite hace mermar la mesnada de esta manera, ¿qué será de los "Almorçarets Sanvicenteros" el día que nuestro líder y mecenas nos falte para siempre?
Ojalá esta jornada sirva no como un reproche, sino como una sentida reflexión: que nuestra unión se forje en el acero de la amistad verdadera, y no en el barro del interés, para que esta llama que encendimos hace más de dos décadas no esté condenada a extinguirse cuando el último maravedí sea pagado.
¡Gracias a vosotros, los fieles, por mantenerla hoy viva!
Fdo.
Rafael Sabater Boix , en San Vicente del Raspeig a 24 de septiembre de 2025
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